miércoles, 1 de abril de 2009

Paco Pestaña

Paco Pestaña

UN SAPO EN LA SOPA
Paco Pestaña
Escultor, poeta, polemista, showman,
contador de historias, fabulador y filósofo de la vida
Mentor Creativo del Master Internacional de Creatividad

Antes de hacerse la luz ya tenía los ojos abiertos para comerme todas las palabras, rebanadas de gruesas palabras con miel y mantequilla, y me bebía la hiel entre adverbios y los acentos locos se subían como cometas comilones al tejado de las vocales y se me escapaban las esdrújulas escondiéndose detrás delos verbos atiborrados de colesterol y celulitis.

Y se hizo la luz entre truenos y avemarías, y éstas eran unos jodidos amuletos pues no me sacaban el miedo al grito de muerte da la lechuza, al aullido de nieve del lobo con vientre de paja subido a los saúcos, un demonio con la lengua escarchada, con su tirabuzón sanguinolento, retorcido entre los dientes del Miedo... Y seguía abriendo la boca como un papón y las moscas aterrizaban ahí justito, jodiendo entre la lengua y el paladar, y se iban rehogadas entre vino tiento con azúcar y torrijas al fielato del estómago.

Ya lo decía Mamá: Paquito, eres una cabra o ¿estás como ella? Ya que todo lo humano me era ajeno, ¿qué hacía yo en este mundo? pasar de contrabando y esperar que la Virgen María se apareciese la hora del Cola-Cao con una varita mágica que transformara la mierda en miel, el obscurantismo y la barbarie en un cuarteto de cuerda y que interpretaran media docena de seráficos serafines la “Yenka” o el “Amor a Popotito”. Pero el mundo seguía al revés y yo haciendo el pino para ver el mar de niebla a mis pies, con el cielo en el entrecejo.

No quedaba otro remedio que ser sabio o gilipollas, un santo o un mamón, y tiré por la trocha del medio, por el sendero del miércoles, con cien fanegas de gordas y zorras palabras que se encoñaban como perras en celo y yo loquito por ponerlas en formación casando al archimandita de Tombuctú por una ramera de la Costa de la Muerte... Y la Virgen María no acababa de aparecer a caballo del dragón y de ganchete con el Arcángel san Gabriel. Por eso dejé la casa del padre y me puse a cazar sabandijas con el tirachinas de celofán y le di un chinazo en el ojo de cristal a una de las hijas de Bellas Artes y la tumbé patas arriba. Derribé sus puertas, esparcí la lumbre y cuando estaba deshonrada, ultrajada, medio muerta y muy jodida, dinamité los cimientos de su morada, borré la partida de nacimiento y como dios manda y porque me dio la gana le di por culo... a ella, a la ESCULTURA. Y en esos días de ceniza y chaparrones como hostiazos, crecen mis sueños en una madriguera sin pesebre y falta el niño, la mula y el buey, pero yo estoy haciendo de Rey Mago porque tengo en la frente la estrella de Oriente. Por eso, en esta hora de fea triste realidad, yo quiero ser ese cuentista que os rescate del mal rollo de la seriedad poniéndoos la dinamita bajo el trasero mientras espero en esta primavera ver reventar al Cuco

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