lunes, 12 de enero de 2015

ESCOLMA DE POESÍA SALVAXE, A TÚA AXUDA É NECESARIA

CHAMADA URXENTE, (ata certo punto):

Necesitamos o apoio e a axuda de todas e todos, somos ousados, arriscamos e tiramos para diante sen que nada nos deteña, e menos que nada, as bandas que nos gobernan.
Este libro é unha homenaxe ás poetas (os, incluídos) que habemos ir citando, e acudindo, a esta cidade para nós definitivamente emblema das consecuencias de guerras encubertas, batallas e derrotas ás que nos someteron e impóñennos sen descanso Os ADMINISTRADORES DO MEDO, Os ESPECULADORES INSACIABLES, Os NECIOS QUE DETENTAN O PODER.
Ferrol, unha cidade dobrada unha e outra vez, sempre co mar nos dentes, mordéndoo a dor alíviase.

Como xa todos podedes supoñer, camiñamos imparables cara á celebración da OITAVA SEMANA DE POESÍA SALVAXE.

Estamos enviando libros a todos os que estades incluídos nesta magnifica ESCOLMA SALVAXE.
Cada envío supoñen entre sente e catorce euros.

Un xeito de aliviar as cargas e colaborar co pago da edición, é pedirnos algún exemplar mais, a maiores do que vos corresponde gratis.
Temos unha conta corrente a nome da Asociación "LENDO POESÍA", AÍ podedes doar, pagar e depositar desde a cantidade mais pequeñita ata ...

Si necesitádelo poñervos en contacto connosco por medio de Mensajería de Facebook, por correo electrónico (karlotty@gmail.com), por teléfono (687638272).

CUENTA CORRIENTE de ASOCIACIÓN CULTURAL "LENDO POESÍA":
IBAN: ES98 2080 0200 4130 4012 6251

Saúdos cordiais,
RESISTIR E RIR
A POESÍA, COMO A VIDA, NON SE RENDE
Saúde
Necesitamos el apoyo y la ayuda de todas y todos, somos osados, arriesgamos y tiramos para delante sin que nada nos detenga, y menos que nada, las bandas que nos gobiernan.
Este libro es un homenaje a las poetas  (los, incluidos) que hemos ido citando, y acudiendo, a esta ciudad para nosotros definitivamente emblema de las consecuencias de guerras encubiertas, batallas y derrotas a las que nos han sometido y nos imponen sin descanso LOS ADMINISTRADORES DEL MIEDO, LOS ESPECULADORES INSACIABLES, LOS NECIOS QUE DETENTAN EL PODER.
Ferrol, una ciudad doblada una y otra vez, siempre con el mar en los dientes, mordiéndolo el dolor se alivia.

Como ya todos podéis suponer, caminamos imparables hacia la celebración de la OCTAVA SEMANA DE POESÍA SALVAXE.

Estamos enviando libros a todos los que estáis incluidos en esta magnifica ESCOLMA SALVAXE.
Cada envío suponen entre siente y catorce euros.

Una manera de aliviar las cargas y colaborar con el pago de la edición, es pedirnos algún ejemplar mas, a mayores del que os corresponde gratis.
Tenemos una cuenta corriente a nombre de LA Asociación "LENDO POESÍA", AHÍ podéis donar, pagar y depositar desde la cantidad mas pequeñita hasta ...

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Saludos cordiales,
RESISTIR Y REÍR
LA POESÍA, COMO LA VIDA, NO SE RINDE
Salud


Portada de la antología.


“Todo comenzó cuando constatamos, una vez más, que la poesía alcanzaba a los que la escuchaban, emocionaba y se hacía aire respirable, al ser leída, al ser dicha, al hacerla parte de la vida, todo empezó cuando decidimos devolver la roja palabra a la calle, allí donde el poeta recolecta su cosecha más valiosa. Y así nació esta cita salvaje, por libre, en Ferrol”.
(En la solapa de Escolma salvaxe)
Por ELOÍSA OTERO
“Escolma salvaxe. Ferrol 2007-2013. Seis años de poesía salvaxe”. Así se titula la antología (en gallego “escolma”) que llega estos días a las librerías, en edición de Marcos Lorenzo, Guillermo Ferrández y Juan Carlos Valle alias Karlotti, impulsores de estos encuentros de poetas recitando en las plazas, mercados, rincones y calles ferrolanas que tiene lugar siempre en primavera.
“Seis años de encuentros arrojan ya una distancia suficiente como para tener una perspectiva de lo que se cuece en la cocina de la poesía en nuestro país y en nuestros días”, se dice en el prólogo de este libro de más de 400 páginas que reúne textos y poemas, en gallego y castellano, de casi 50 poetas de Galicia, España y Portugal, una buena muestra de cuantos han pasado por Ferrol durante sus seis citas anuales, intensas e irrepetibles, armados de palabras rojas, de poesía salvaje y libre.
Ellos y ellas son: Antonio Gómez, David González, Tiago Gomes, Chus Pato, Víctor M. Díez, Leire Bilbao, Raquel Ferrández, Ricardo Ledo, Ramiro Vidal Alvarinho, Pura Salceda, Pedro Campos, Vanessa Vidal, Marcos Lorenzo, Xiana Arias, Ana Gorría, Felipe Zapico, María Couceiro, Ada Salas, Javier Semprún, Carlos Santiago, Juana Corsina, Ramón Blanco, Emma Couceiro, Tomás Salvador González, María do Cebreiro, Ignacio Muñoz, Alfredo Vidal, O’Leo, Alba González, Guillermo Lorenzo, Deborah Vikusic, Olalla Cociña e Ildefonso Rodríguez, Estevo Creus, Eli Zeta, Pablo Portero, Paco “Pestes”, Paco Pestana, Lucía Aldao, María Lado, Carlos Oroza, Olga Novo, Guillermo Ferrández, Juan Carlos Valle “Karlotti” y Tomás Segovia.
...
“Son las palabras de los poetas como habitaciones del alma y son caminos en el tiempo, retumban por la ciudad, se hacen visibles como luces de barriada, visibles como los ojos de las vacas y de los peces, suenan como las campanas de una iglesia cuando hay un incendio y a veces suenan como una oración”, añade el extenso prólogo salvaje y poético.
“En los seis años que convocamos la Poesía Salvaxe (y los que le quedan), metidos de lleno en la hecatombe del sistema, pudimos medir los distintos registros líricos en que se afina la palabra de aquellos que todavía tienen algo que decir. Desde la poesía social hasta los poemas dodecafónicos, desde la reivindicación del cuerpo como lugar de la experiencia hasta la pregunta metafísica, desde la gesticulación salvaje hasta la violencia del silencio, todos los registros han tenido cabida en nuestras semanas y en nuestras calles”.
No pretenden los promotores de esta antología “agotar todos los registros que suenan hoy en nuestra geografía”, sino tan solo expresar “agradecimiento a los que nos acompañaron en estos años y mostrar cómo más allá de los éxitos editoriales la poesía se mueve en la música callada de lo que nos rodea, que tenemos aquí mismo la palabra para nombrar lo auténtico que aún nos queda, las últimas monedas que hemos preservado de la codicia de los tiempos”.
Los encuentros de poesía salvaxe han visto año tras año cómo se reducía el escaso apoyo institucional hasta llegar a nada, como una metáfora de lo que ha ido sucediendo en Ferrol, “la ciudad de las grúas en extinción, aves entrañables que nos desvelan y velan el magnífico cadáver de los sueños perdidos. Ellas orgullosas y erguidas contra el cielo, con los pies en los escombros de acero de la memoria, nos hablan de un porvenir sin prisas, a la medida de los soles maduros que nuestro mar fecunda. Ferrol es el escenario perfecto para la poesía salvaxe, para la palabra encarnada, sus calles suman despropósitos, olvido, escarnios… en cantidades suficientes para que la parte ruidosa del silencio nos ahogue”.
Ferrol es también “una ciudad hambrienta de espacios, de calles hartas de ser despellejadas, de esquinas dobladas hasta la esclerosis, una ciudad que quiere desembarazarse del dictador anónimo que se comporta a la vez como un embaucador y como un ocupante”.
De ahí la llamada a ocupar el mundo, la ciudad, poéticamente. “La ciudad hoy por hoy es un ente que a duras penas funciona, pero en el cual no acontece nada, donde no hay lugar para los acontecimientos, para la confidencia, y que haya tiempo para pensar y para compartir el pensamiento, hacerle un lugar a la memoria, al recuerdo de lo que somos… es aquí donde la poesía tiene algo que hacer, no es por supuesto la revolución, ni cambiar los gobiernos, no, es algo tan sencillo y sublime como poner nombre al silencio, restaurar las palabras prostituidas por la banalidad, engrandecer las pequeñas cosas, y así nombrar la vida como el primer día. Dando cabida al asombro”.
Únicamente cabe reprochar a esta preciosa antología la falta de corrección de algunas erratas, atribuibles sin duda al despiste de algunos autores y de los editores.
El libro se vende a un precio de 15 euros, para sufragar la propia edición y para obtener alguna ayuda para la que será la próxima Semana de Poesía Salvaxe, que se celebrará en Ferrol, según anuncian ya los organizadores, entre los días 23 y 25 de abril del año 2015, aunque de nuevo no cuenten con ningún tipo de ayuda institucional.
 
Karlotti y Ana Gorría en la Semana Salvaxe de 2012. © Fotografía: Eloísa Otero.

: : Un poema de la antología, de Chus Pato

Certo, é posible estar namorado dun obús
é posible estar namorado da vulva dunha egua
e contemplar como lentamente as vacas se envelenan.
É posible afirmar que o sexo dunha trincheira é máis longo que o sexo
da máis longa das serpentes
porque tamén as trincheiras falan
no idioma en que falou Morgana.
É posible dicir que as moscas, as do inimigo, tratan de impedir a
chegada dunha carta, a túa.
Que Pio X é o home máis moderno do teu século
e disfrazar un tristísimo emigrante co traxe dun lord morto.
Detesto o poder destas palabras.
Hai pouco que estou aquí.
Balbuceo.
(Del libro Urania)
Ciertamente es posible estar enamorado de un obús
es posible estar enamorado de la vulva de una yegua
y contemplar como lentamente las vacas se envenenan.
Es posible afirmar que el sexo de una trinchera es más largo que el sexo
de la más larga de las serpientes
porque también las trincheras hablan
en el idioma en que habló Morgana.
Es posible decir que las moscas, las del enemigo, tratan de impedir la
llegada de una carta, la tuya.
Que Pio X es el hombre mas moderno de tu siglo
y disfrazar a un tristísimo emigrante con el traje de un lord muerto.
Detesto el poder de estas palabras.
Hace poco que estoy aquí.
Balbuceo

viernes, 5 de diciembre de 2014

ESCOLMA DA POESÍA SALVAXE (Seis anos de poesía nas ruas de Ferrol)

SEIS ANOS DE POESÍA NAS RUAS DE FERROL


O xoves, DÍA 11 DE DECEMBRO, as oito da tarde, no ATENEO FERROLAN presentaremos finalmente a ANTOLOXÍA DA POESÍA SALVAXE, seis anos de poesía nas ruas, (son sete os que levamos), corenta e dous poetas, cos seus poemas, un libro que ve a luz pendente da vosa acollida. O esforzo foi grande, haberá erros e algunha ausencia, pero todo se beira compensado polo entusiasmo, paixón e xenerosidade que puxemos en facelo realidade.
A PRESENTACIÓN SERA UNHA MOSTRA DE AMIZADE E COMPROMISO, DE AXUDA MUTUA E CONFIANZA EN TODOS E CADA UN DE NÓS.
Esperámosvos, necesitamos estar arroupados polos que sodes o que dá sentido aos días.
Saúde, e unha aperta grade pra todos e todas. Grazas e Saúde



martes, 11 de diciembre de 2012

“Celso Emilio Ferreiro, no seu centenario”

Recital Poético-Musical
“Celso Emilio Ferreiro, no seu centenario”
Venres, 14 de decembro, ás 18 hs,
na Rúa Celso Emilio (esquina a Mayola) 
fronte ao Instituto de Canido – Ferrol
Organizan e participan:
    A Revolta de Trasancos, Ateneo Ferrolán, Bartoleta Teatro, Fuco Buxán, I.E.S. Canido, Lefre de Caldereta, Muiño do Vento, Poesía Salvaxe - Lendo Poesía.
Imágenes integradas 1


lunes, 10 de diciembre de 2012

Llegan las cartas del nómada dorado

Llegan las cartas del nómada dorado

 

El escritor Bruce Chatwin, en una imagen tomada en París. / ULF ANDERSEN (GETTY)

A punto de cumplirse 23 años de su muerte, ¿qué nos queda de Bruce Chatwin? Los viñedos de Afganistán, el anhelo de Persépolis bajo la lluvia, las pisadas de las gacelas en la arena africana, los alminares de Jam, los arriates de rosas en los jardines de Istalif, el canto perdido de un viejo aborigen en los desiertos de Australia, toda Patagonia, un vehemente deseo de belleza y libertad... No hemos sido tan afortunados como Werner Herzog, que heredó su baqueteada mochila. Pero es igual, mientras tengamos sus libros, unas botas y un destino (¡y una Moleskine!), Chatwin seguirá con nosotros.

"Era una fuerza de la naturaleza", me dice otro gran viajero, Colin Thubron, que lo conoció bien. "Muy obsesivo, tremendamente hablador cuando tenía una idea en la cabeza (que era casi siempre). Violentamente imaginativo más que juiciosamente erudito, y ciertamente no académico. Te sentías arrastrado por la pura fiebre de su entusiasmo".

No sé, es pensar en el rubio Bruce y sentirse invadido de un deseo de partir y de una rara melancolía que se extiende como un hermoso vellón dorado sobre el extenso suelo del mundo. El James Dean de los viajes, el Alejandro de los trotamundos, el culto, narcisista y bisexual efebo errante, Bruce Chatwin (1940-1989) alzó la antorcha de su vida —que acabó abrasándolo— para señalarnos la dirección de una existencia nómada en caminos, intereses y afectos. ¿Adónde hubiera llegado? Rushdie, su amigo, ha dicho que Chatwin solo estaba empezando y que únicamente hemos podido ver el primer acto de lo que hubiera podido llegar a ser. Cruzó los límites entre la ficción y la no ficción, viajó como una efervescente rencarnación de Rimbaud. Era capaz de hacer un viaje para ver la armadura de un mongol disecado en el desierto de Sind, motivarse con un trozo de perezoso gigante y hasta tuvo de mascota una pitón. ¿Cómo no rendirse a alguien así?

Era una fuerza de la naturaleza”

Colin Thubron

Ahora llegan sus cartas (y que emocionante es pensar que arriban desde esa inexorable frontera que no vuelve a cruzar viajero alguno) para iluminar el trayecto intelectual y vital de un personaje cuya dimensión se agiganta con el paso del tiempo. Le muestran más inseguro que sus (seis) libros, más humano, vulnerable, inquieto e impaciente. Automitificador, snob, poseur, deseoso de impresionar, sí, pero, como dijo nada menos que Robin Lane Fox: "boy, he knew"; vamos, que ¡sabía de todo!-. Lleno de planes volátiles y viajes que nunca se realizan. Y muy preocupado, obsesionado incluso, por las cuestiones económicas.

Bajo el sol (Sexto piso) es una selección de varios centenares de cartas enviadas por Chatwin —incluyendo postales (como la del Zamzama, el cañón de Kim, en Lahore; o la del cráneo de Cromañón, en Les Eyzies) y algún telegrama—, que ha realizado su viuda Elizabeth Chatwin en colaboración con el notable biógrafo del escritor, Nicholas Shakespeare. La colección, minuciosamente anotada y comentada, abarca cuarenta años. Arranca con una carta de Bruce a sus padres en mayo de 1948, desde el colegio, y acaba con otra dirigida al propio Shakespeare el 29 de diciembre de 1988 (Bruce murió el 18 de enero siguiente, cuatro meses antes de cumplir los 49 años), escrita por mano de Elizabeth. De hecho las últimas cartas de Bruce Chatwin, estragado por el Sida, las dictó todas a su mujer ("tengo las manos entumecidas y soy incapaz de usar las piernas"). Entre la primera y la última, como una caravana de papel que atravesara el mundo hasta sus confines, se extiende el increíble y fascinante itinerario de un alma inquieta devota como pocas de lo exótico y lo hermoso. A destacar que son el único material que Chatwin nunca corrigió.

El James Dean de los trotamundos se carteó con Brenan, Ivory y Sontag

El reguero de cartas se puede leer, recalca Shakespeare, como una suerte de autobiografía en zig-zag y lo más cercano posible a una conversación con Chatwin. Su trabajo en Sotheby's, los estudios de arqueología, la fascinación con los nómadas, la génesis de los libros, los viajes, su etapa de periodista (entrevistó a Malraux, a Mandelstam, a Indira Gandhi -en una carta recuerda jocoso como un mono con mastitis trataba de levantarle el sari a la primera ministra-), la vida mundana a la que era tan adepto (“escoltando a Jacqueline Onassis a la ópera el jueves”), la ruptura con Elizabeth (pese a que su mujer le dejaba vivir libre sus aventuras, las de mochila y las otras), y la vuelta con ella, el rosario de dolencias provocadas por el Sida…

En una carta desde Niamey, Níger, dice que ¡se ha dejado bigote! ("por primera vez me deshago del espantoso aspecto de niño bonito y puedo otear la posibilidad de hacerme mayor si no con dignidad al menos con cierto estilo"), y afirma sentirse, entre tuareg, bouzous, peulhs (de los que anota el rumor de que cambian de sexo en ciertas estaciones del año), hausas y camellos, "very Beau Geste". En otra explica cómo se pasea "COMPLETAMENTE DESNUDO" (sic) , excepto las botas, por las montañas de Oregón, para sorpresa de un guardabosques. En un fuerte rajputa antigua propiedad de un coronel de los Lanceros de Jodhpur, fuma ganja y mientras nosotros diríamos tonterías él rompe a recitar en sánscrito las primeras estrofas del Bhagavad Gita, ¡qué tío!

Los documentos se pueden leer como una autobiografía en zig-zag

Entre los destinatarios de sus cartas, Elizabeth, sobre todo; su familia ("Querida mami, ¡Afganistán, al fin!", Herat, 1963) y amigos, sus editores y una buena lista de personajes célebres, entre ellos Susan Sontag—-a la que recuerda el fantástico rato que pasaron juntos ¡comiendo entrañas en Chinatown! y hace reflexiones amargas sobre la Guerra de las Malvinas-, James Ivory, del que fue amante, según su biógrafo, y al que llama Jungle Jim("Mauritania, nada excepto hombres azules caminado a través de paisajes naranjas y púrpuras"), Gerald Brenan, al que explica cómo fue a Ouidah en la costa de Dahomey y encontró la pista de De Souza, tratante se esclavos y virrey del reino africano…

También están entre los correspondientes Paddy Leigh Fermor, de cuya casa en el Peloponeso Chatwin era un asiduo y en las cercanías de la cual se esparcieron sus cenizas ("te buscaré el diccionario comparativo de lenguas indoeuropeas en Blackwell's y te lo traeré de regalo"), Desmond Morris (con el que habla de un niño lobo indio), Roberto Calasso, Paul Theroux, o Colin Thubron ("el mito de Prometeo es crucial para explicar la condición de los primeros hombres, ya que es con el fuego con lo que podía protegerse de noche de los depredadores"). "Ocasionalmente recibía una carta suya out of the blue", me dice Thubron. "Simplemente quería celebrar algo que le había fascinado, como si no pudiera dejar de escribir sobre ello, y no precisaba de ninguna respuesta". Una de las cartas es a Eileen Gray, la nonagenaria arquitecta y diseñadora en cuyo apartamento Chatwin vio el mapa de Patagonia. "Vaya por mí", le dijo ella.

Hay en las cartas -en las que aparecen citados infinitud de personajes, Jan Morris, Michel Tournier (a propósito de las conexiones entre Los meteoros y su Colina negra), Peter Matthiessen- frases y descripciones maravillosas. "Los aborígenes australianos aunque infinitamente fascinantes son también infinitamente tristes", "las ovejas eran del mismo color dorado que la hierba agostada, un arco iris se elevaba de un lado a otro y bajo él una bandada de grajos alzó el vuelo centellando como diamantes negros".

Encontramos en origen algunas de sus citas más célebres: "Dentro de todo viajero un anacoreta está deseando quedarse". "El cambio es la única cosa por la que merece la pena vivir. Nunca aparques tu vida en un escritorio. Lo que sigue son las úlceras y los problemas cardíacos". "Tengo la compulsión de vagabundear y la de volver, como un ave migratoria". Una carta está dedicada al problema de conseguir las libretitas Moleskine, que él convirtió en icono del viaje.

Otras muestran a un Chatwin en horas bajas, indeciso, insatisfecho. Hay chismes y pequeñas bajezas. Un afán de socializar y aparentar. Resulta también terriblemente patético, o acaso entrañable, el empeño en sus penúltimas cartas por negar la evidencia del Sida y disfrazarlo de enfermedad glamourosa: "Malaria no diagnosticada cogida en el famoso viaje a Ghana", "el hongo que me ha atacado la médula ósea se ha identificado solo en diez campesinos chinos (presumiblemente es en China donde lo he cogido), unos pocos tais y una orca arrojada en las costas de Arabia". "Metabolizó su dolencia en algo rico y extraño", anotan su mujer y su biógrafo.

Aunque aparecen sus amantes, Teddy Millington-Drake, Andrew Batey, Jasper Conran o Donald Richards, no se encuentran en las cartas muchas referencias a las relaciones homosexuales de Chatwin. En realidad casi todas las que hay las ha de acotar Shakespeare porque si no resultan ininteligibles. Su espléndida y sugerente biografía (Bruce Chatwin, Muchnik Editotres, 2000) es infinitamente más explícita y reveladora en ese sentido y los dos libros se complementan como un todo.

Es difícil quedarse con una carta. Pero encuentro especialmente conmovedora la que envió a su padre para disculparse por haber explicado en En la Patagonia una historia desafortunada de su bisabuelo. "I am sorry".Como frase es notable la de una carta desde el Hotel Cabo de Hornos, en Punta Arenas: “ Mi mochila está tomando la más bella pátina”.

habito una ciudad o un campo de batalla

me cago en el eixample: La inseguridad del territorio

 

 

 

Si sobrevolamos jardines antiguos, los de Chantilly por ejemplo, nos damos cuenta de que tienen, en su conjunto, la misma importancia geográfica que una pradera en un bosque inmenso. Las alamedas, las circunvalaciones, los sistemas de riego, todavía sugieren algún trazado abierto por una tribu, un espacio restringido que ha sido ordenado y significado por una geometría social. Pareciera que alrededor en cierta medida, el hombre aún le ha dejado a la “naturaleza” la latitud de significar y legislar en su lugar. Esta última latitud tiende a desparecer totalmente a partir de mediados del siglo XVII. En esa época, hombres –que no son militares, ni arquitectos, ni ingenieros- pretenden enseñar el arte de “trazar campos y fortalezas”. Enseñan precisamente lo que por entonces se llama la castrametración –el arte de engañar por medio de trazos geométricos. No se trata aquí de un arte específicamente militar sino, tal como lo hace notar el coronel Lazard, de una suerte de reino de la geometría descriptiva, proyectada sobre la naturaleza, sobre los sitios. 

Al mismo tiempo, son distribuidos y fabricados los primeros instrumentos de medida suficientemente precisos como para establecer la situación de los lugares, el cálculo de los tiempos y de las distancias, de las altitudes, etc. Este tipo de ejercicio conoce una extraordinaria boga mundana y, poco a poco, renace en la sociedad policíaca la idea antigua: la geometría es la base necesaria para una expansión calculada del poder del Estado en el espacio y el tiempo… Inversamente, el Estado posee entonces dentro de sí una figura suficiente, ideal en la medida en que sea idealmente geométrica.

Felicidad suficiente también, ya que, según sus numerosos adeptos, en la geometría “lo verdadero y lo bello están íntimamente ligados” y, para el hombre honesto, la geometría se ha vuelto un arte, con sus satisfacciones estéticas, “la seducción de sus maravillosos encadenamientos de razonamientos”. Pero Fénelon, al oponerse a la política de Estado de Luis XIV exclama: “¡Guárdense de la hechicerías y los atractivos diabólicos de la geometría!”


Paul Virilio, La inseguridad del territorio, págs 121-126

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Llegan las cartas del nómada dorado | Cultura | EL PAÍS

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sábado, 8 de diciembre de 2012

Dave Brubeck - Take Five - 1966 IN MEMORIAM




La engañosa apariencia de saltarina facilidad que convirtió a Take fiveen el tema más célebre del cuarteto de Dave Brubeck (y en uno de los más famosos de la historia del jazz) persiguió para siempre a la figura del pianista y compositor californiano, que falleció ayer, precisamente un día antes de cumplir 92 años. Murió víctima de un paro cardíaco mientras iba camino de un hospital de Norwalk, Connecticut, para someterse a un reconocimiento, según informó Russell Gloyd, su productor durante más de tres décadas.
El apabullante éxito de la canción, compuesta en un ritmo de 5/4 por el saxofonista Paul Desmond, su compañero en el liderato del cuarteto hasta su disolución en 1967, condujo a malinterpretar a menudo a Brubeck y a su forma de comprender el jazz. La composición devino en estándar adorado por las masas, reclamado para sintonías televisivas y multitudinarios eventos deportivos, aunque visto con recelo por el sector más purista por su efectismo, cuando lo cierto es que aún hoy, con su mezcla de experimentación y comercialidad, perdura como una de las canciones más fascinantes del género.

Publicado por Columbia en 1959 dentro del disco Time out,convenientemente adornado en su portada con una pintura de aire vanguardista, ingrediente idóneo para completar la sofisticación intelectual capaz de seducir a la América previa a la revolución jipi, fue el primer álbum de jazz en alcanzar el millón de copias vendidas. También marcó la culminación de las aspiraciones del grupo que Brubeck había fundado a principios de los cincuenta junto a Desmond.
Asociada a la corriente del jazz de la costa Oeste, que vino a ofrecer desde California un contrapunto fresco y soleado a las escenas, nocturnas y fuertemente influidas por el blues, de ciudades como Nueva York y Filadelfia, la banda se hizo un nombre gracias a sus giras por las asociaciones estudiantiles de universidades de todo el país, antes de que el jazz perdiese definitivamente en favor del rock and roll su poder de influencia en la juventud.
Algunos de aquellos conciertos, recogidos en álbumes como Jazz at Oberlin o Jazz at the College of the Pacific (ambos en el sello de San Francisco Fantasy), relucen hoy como joyas para los aficionados atentos. Si bien quedaron ensombrecidas por su obra posterior, le sirvieron para convertirse en el primer músico de jazz moderno (y uno de los pocos de todos los tiempos y categorías) en ocupar en noviembre de 1954 la portada de la revista Time.
Nacido en Concord (cerca de San Francisco) en 1920 como el hijo de un ganadero y una directora de coro, interrumpió sus estudios para servir durante la II Guerra Mundial. Su acercamiento cerebral y meticuloso a la composición fue tanto herencia de sus años de estudio junto al francés Darius Milhaud como consecuencia de su inagotable afán por conocer nuevas formas rítmicas en sus giras por Japón, Europa o Asia. Como prueba de su gusto por la contaminación estilística se erige otra de sus inmortales canciones Blue Rondo à la Turk, cuya inspiración le llegó paseando por las calles de Turquía, durante uno de los viajes que emprendió la banda financiados por el Departamento de Estado, en los lejanos tiempos de la guerra fría en los que el jazz era visto como arma propagandística.
Los años a caballo entre los cincuenta y sesenta fueron tremendamente prolíficos para Brubeck y los suyos: de Ellington a West Side story, de la puerta de Brandeburgo a Walt Disney, cualquier pretexto parecía en aquel tiempo suficiente para armar un repertorio y grabar un disco en los estudios de Columbia.
El ímpetu optimista del músico se mantuvo intacto, ya sin Desmond (fallecido en 1977) y hasta el final de sus días, tanto en su faceta de compositor jazzístico como de piezas orquestales, divertimentos barrocos o cantatas. Se mantuvo activo sobre los escenarios hasta 2010. Tampoco cesaron las distinciones: Bill Clinton le concedió la Medalla de las Artes, mientras que Barack Obama lo incorporó al centro Kennedy por su aportación a la cultura estadounidense. Cuenta con una estrella en el paseo de la fama de Hollywood y el Grammy a toda una carrera.
Un documental, titulado Dave Brubeck: in his own sweet way, en homenaje a una de sus más célebres composiciones y auspiciado por la producción ejecutiva de Clint Eastwood, celebró sus logros de una vida de dedicación al jazz. Un compromiso que en cierta ocasión definió así en The New York Times: “Una de las razones por las que creo en esta música es que en ella la individualidad del hombre halla su camino a través del ritmo del corazón. Y ese latido retumba por igual en todas partes. Es lo primero que escuchas al nacer y el sonido con el que la vida te despide”.
Llegado el momento de definitivo su adiós, le sobreviven su mujer, Iola (con la que trabajó en decenas de proyectos), así como cuatro hijos músicos y una hija.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Basterrechea: “O debuxo permíteme ter un vocabulario áxil e facer cousas actuais”

Diario de Ferrol-2012-12-06-012-6caad61c



Basterrechea: “O debuxo permíteme ter un vocabulario áxil e facer cousas actuais”

reportaxe
m.j. rico
Suso Basterrechea é profesor nun bacharelato de artes (no IES Concepción Arenal), artista (como escultor e, nos últimos anos, fundamentalmente como debuxante) e, en breve, será concelleiro de EU en Ferrol, logo da renuncia de Yolanda Díaz para ocupar un escano no Parlamento Galego. Todas estas facetas son inseparables e na exposición que onte inaugurou en Sargadelos están unidas
Pero, á vez, o seu proceso creativo ten vida independente e fai que “Ratatatata-Machine Gun” amose unha raíz diferente.
Con estes debuxos, que empapelan, a xeito de instalación, toda a sala, fai unha pausa nun proceso que comezou precisamente aquí en decembro de 2005. Foi entón cando xirou desde o minimalismo das súas pezas escultóricas, longamente pensadas e preparadas, ó debuxo, que lle permite dar resposta instantánea ás urxencias que impón a realidade na política, na sociedade, na cultura e incluso na propia vida persoal do autor. “O debuxo permíteme ter un vocabulario moi áxil e facer cousas actuais. É unha expresión plástica que se amolda moi ben ós tempos. Eu necesitaba unha forma de traballar moito máis inmediata. O que fago é reprimirme o menos posible, respondo ós estímulos de forma directa. Para min a plástica é un instrumento da sociedade e nun tempo convulso como este ten que ser un instrumento posto ó servizo do combate no que eu me movo”.
Non hai que pensar, porén, en que o espectador vai atopar unha obra dogmática. Ó contrario, os debuxos de Basterrechea caracterízanse en primeiro lugar por cuestionarse a si mesmo, por reflexionar sobre o seu traballo e tamén sobre o que lle toca vivir. E faino co distanciamento que proporciona a ironía e coa ambigüidade de significados dos debuxos. Hai nesta mostra referencias á guerra, á violencia do Estado, ás reivindicacións cidadás; reflexións sobre a arte contemporánea con homenaxes a Kippenberger, Wert, Beuys ou Juan Muñoz; figuras humanas e tamén humor. E hai moita letra –“cada vez máis”, di Basterrechea–, como unha forma, non de explicar o contido, senón para abrir os significados. “Ten que ver coa necesidade de ser un pouco irónico porque hai imaxes que son brutais”. 
Esta linguaxe directa, na que teñen moita influencia os seus alumnos, sérvelle ademais para achegarse a un público máis amplo, a “conectar con moitos tipos de espectadores”. Cos seus debuxos a xente “pode divertirse, ten moitas lecturas e están cargados de textos e de matices”.
A exposición de Sargadelos chega xusto despois de inaugurar outra (o 29 de novembro) na galería Paula Alonso de Madrid. Agora imponse unha pausa, non para abandonar esta corrente, pero si “para reflexionar sobre outras posibilidades”.