miércoles, 28 de enero de 2009

poemas de Jose hierro

José Hierro

EPITAFIO PARA LA TUMBA DE UN HÉROE


Se creía dueño del mundo

porque latía en sus sentidos.

Lo aprisionaba con su carne

donde se estrellaban los siglos.

Con su antorcha de juventud

iluminaba los abismos.

Se creía dueño del mundo:

su centro fatal y divino.

Lo pregonaba cada nube,

cada grano de sol o trigo.

Si cerraba los ojos, todo

se apagaba, sin un quejido.

Nada era si él lo borraba

de sus ojos o sus oídos.

Se creía dueño del mundo

porque nunca nadie le dijo

cómo las cosas hieren, baten

a quien las sacó del olvido,

cómo aplastan desde lo eterno

a los soñadores vencidos.

Se creía dueño del mundo

y no era dueño de sí mismo.


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